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Nutrición

¿Cuándo la ciencia se puso del lado del huevo?

El huevo es un alimento denso en nutrientes, asequible, versátil y
con un perfil de seguridad excelente cuando se manipula bien.

El huevo es un alimento denso en nutrientes, asequible, versátil y con un perfil de seguridad excelente cuando se manipula bien.

Durante más de medio siglo, el huevo cargó con una mala fama injusta. En 1968, la American Heart Association lanzó una advertencia que marcaría a varias generaciones: no más de tres yemas a la semana.

La recomendación de que toda la población consumiera menos de 300 mg de colesterol dietético al día y no más de tres huevos enteros por semana impactó significativamente en los patrones alimentarios de la población.

Y también limitó el consumo del huevo como una fuente altamente nutritiva y asequible de nutrientes de alta calidad, incluida la colina.

Te lo contamos en conNdenutricion.com, portal profesional exclusivo de iPDGrupo.com con información para decidir sobre nutrición, alimentación y salud.

El huevo es un alimento denso en nutrientes, asequible, versátil y
con un perfil de seguridad excelente cuando se manipula bien.

¿Cuándo la ciencia se puso del lado del huevo?

Sin embargo, la ciencia ha dado un giro radical. Hoy sabemos que aquella advertencia se basaba en una premisa errónea: confundir el colesterol del plato con el colesterol de la sangre.

Ahora, los especialista en nutrición y endocrinología, consideran que pocos alimentos merecen tanto una rehabilitación pública como esta.

Empecemos por lo esencial. Un huevo mediano (unos 60 g.) es, sin exageración, una de las matrices nutricionales más densas y equilibradas de la naturaleza.

Según los datos reunidos por la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Estudios del Huevo, por cada 100 gramos de huevo se estiman:

  • 73,8 g. de agua,
  • un valor calórico de 159 kcal.,
  • 12,9 g de proteínas,
  • 0,6 g de glúcidos,
  • 11,7 g de lípidos,
  • 2,7 mg de hierro,
  • 58 mg de calcio,
  • y vitaminas A, B2, B6 entre otras.
El huevo es un alimento denso en nutrientes, asequible, versátil y
con un perfil de seguridad excelente cuando se manipula bien.
El huevo: anatomía de un superalimento – Infografía IA.

Pero la cifra que verdaderamente importa es la calidad de su proteína. La proteína del huevo se distribuye 60% en la albúmina y 40% en la yema.

Además, contiene todos los aminoácidos esenciales, alcanza una puntuación química de 100 y un valor biológico de 94, la relación de eficiencia proteica más alta de todos los alimentos.

Por eso, en Bromatología (Ciencia dedicada al estudio integral de los alimentos), es la proteína de referencia frente a la cual se miden todas las demás.

Además, las vitaminas liposolubles (A, D, E y K), la colina, el ácido fólico y la vitamina B12 se encuentran exclusivamente en la yema, donde se concentra igualmente la mayor parte de la biotina, el ácido pantoténico y las vitaminas B1 y B6.

El huevo es la mejor fuente dietética de colina, importante para la formación y el funcionamiento normal del cerebro y el sistema nervioso.

Por otro lado, conviene destacar que la proporción entre los ácidos grasos saturados e insaturados del huevo es nutricionalmente recomendable. Es uno de los alimentos de origen animal con mejor composición grasa.

El huevo es un alimento denso en nutrientes, asequible, versátil y
con un perfil de seguridad excelente cuando se manipula bien.
El huevo es la mejor fuente dietética de colina, importante para la formación y el funcionamiento normal del cerebro y el sistema nervioso.

El mito del colesterol que la ciencia despejó

Aquí viene el giro que muchos pacientes todavía desconocen. La Universidad de Harvard señala que la mayor parte del colesterol en nuestro cuerpo es producido por el hígado y no está directamente relacionado con el colesterol que ingerimos.

La producción de colesterol en el hígado está más influenciada por el consumo de grasas saturadas y grasas trans, no por el colesterol dietético.

Es decir: lo que aumenta el colesterol sanguíneo no es lo que tiene colesterol, sino lo que tiene grasa saturada y trans. La diferencia es enorme.

De hecho, numerosos estudios, muchos de la Universidad de Harvard, han seguido a cientos de miles de personas durante décadas. El consumo de hasta un huevo al día no está vinculado con un mayor riesgo de infartos, derrames cerebrales u otras enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, los expertos advierten que lo que acompaña al huevo en el plato importa: alimentos ricos en grasas saturadas como mantequilla, queso, tocino y salchichas elevan mucho más los niveles de colesterol en sangre que el propio huevo.

Asimismo, los meta-análisis contemporáneos lo confirman cuantitativamente. Las ecuaciones predictivas más recientes estiman un cambio de 2,2–2,5 mg/dL en colesterol sérico por cada 100 mg de colesterol dietético, equivalente a aproximadamente un 2–3% de cambio por huevo.

Esta afectación es relativamente débil comparado con el de modificar otros componentes dietéticos como los ácidos grasos saturados.

El huevo es un alimento denso en nutrientes, asequible, versátil y
con un perfil de seguridad excelente cuando se manipula bien.
Un estudio de la Universidad Monash publicado en Nutrients aporta evidencia tranquilizadora: el consumo regular de huevos se asocia con un 29% menos de riesgo de muerte relacionada con enfermedad cardiovascular en adultos mayores relativamente sanos.

Entonces ¿cuántos huevos puedo comer?

Ahora bien, no todos los cuerpos responden igual. Aquí es donde el endocrinólogo entra en escena.

Para personas sanas, las guías dietéticas australianas y la American Heart Association recomiendan que los adultos con colesterol normal puedan consumir hasta siete huevos por semana, mientras que algunos países europeos sugieren limitarlo a 3-4 huevos semanales.

La AHA también respalda hasta dos huevos al día para adultos mayores con colesterol normal.

Es más, un estudio de la Universidad Monash publicado en Nutrients aporta evidencia tranquilizadora: el consumo regular de huevos se asocia con un 29% menos de riesgo de muerte relacionada con enfermedad cardiovascular en adultos mayores relativamente sanos.

En el estudio con 8.756 adultos de 70 años o más, consumir huevos 1-6 veces por semana se asoció con menor riesgo de mortalidad por todas las causas y mortalidad cardiovascular.

Del mismo modo, comer ≥5 huevos por semana se asoció con menor glucosa en ayunas y menor presión arterial sistólica tras cuatro años de seguimiento. Una mayor ingesta de huevos se vinculó a menor riesgo de desarrollar glucemia basal alterada, diabetes tipo 2 e hipertensión en una población sana.

Para pacientes con diabetes tipo 2 o enfermedad cardiovascular establecida, sin embargo, conviene moderación. La revisión sugiere un límite de menos de 7 huevos por semana para quienes tienen diabetes tipo 2 o enfermedad cardiovascular que requiera intervenciones para reducir el LDL.

El huevo es un alimento denso en nutrientes, asequible, versátil y
con un perfil de seguridad excelente cuando se manipula bien.
Los expertos aconsejan que los huevos permanezcan en el envase original y se guarden en el frigorífico, preferentemente en un estante interior, no en la puerta, para asegurar una temperatura constante.

Colina, nutriente olvidado que tu cerebro necesita

Pasemos a un punto que rara vez aparece en titulares pero que resulta crucial. La colina es un nutriente esencial para el ser humano.

Hasta hace poco se pensaba que el organismo sintetizaba suficiente cantidad; sin embargo, hoy se sabe que es necesario aportarlo con la dieta. Las ingestas recomendadas son de 550 mg/día en hombres y 425 mg/día en mujeres.

¿Por qué importa tanto? Porque la colina interviene en la síntesis de acetilcolina (neurotransmisor clave de memoria y aprendizaje), en la integridad de las membranas celulares y en el desarrollo neural fetal.

Las mujeres embarazadas y lactantes la necesitan especialmente: déficits maternos se asocian a defectos del tubo neural y a peor desarrollo cognitivo del bebé. Y dos huevos cubren aproximadamente el 50% de las necesidades diarias.

El huevo es un alimento denso en nutrientes, asequible, versátil y
con un perfil de seguridad excelente cuando se manipula bien.
Los huevos deben conservarse en su envase original dentro del frigorífico, a temperatura constante de entre 1 °C y 5 °C, evitando fluctuaciones que favorezcan la proliferación bacteriana.

Seguridad alimentaria, ¿cómo manipular el huevo sin riesgos?

Siendo el huevo un excelente alimento, sigue siendo el principal vector de salmonelosis en restauración. La AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) ha emitido recomendaciones concretas.

Los huevos deben conservarse en su envase original dentro del frigorífico, a temperatura constante de entre 1 °C y 5 °C, evitando fluctuaciones que favorezcan la proliferación bacteriana.

Los expertos aconsejan que los huevos permanezcan en el envase original y se guarden en el frigorífico, preferentemente en un estante interior, no en la puerta, para asegurar una temperatura constante.

En cuanto a la cocción, cuando se procesan huevos contaminados a 62°C durante 60 minutos, los resultados indican que la temperatura del centro alcanza 61,7 ± 0,4 °C después de 30 minutos, inactivando 7,7 log de Salmonella spp.

Es decir: una cocción adecuada elimina el riesgo prácticamente por completo. Consejos para la seguridad alimentaria:

  • No lavar los huevos antes de guardarlos (se elimina la cutícula protectora natural).
  • Cascar el huevo en un recipiente aparte para evitar contaminación cruzada.
  • Lavar manos y utensilios después de manipular huevo crudo.
  • Para preparaciones con huevo crudo (mayonesa casera, tiramisú), usar ovoproductos pasteurizados.
  • Desechar huevos con cáscara fisurada, manchada o con olor anómalo.
El huevo es un alimento denso en nutrientes, asequible, versátil y
con un perfil de seguridad excelente cuando se manipula bien.
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El experimento viral de Harvard: 720 huevos en un mes

Conviene cerrar con una anécdota científica que se hizo viral. Nick Norwitz, doctor en fisiología por Oxford y estudiante de medicina en Harvard, comió un huevo cada hora durante un mes entero: 24 huevos cada día durante 30 días, lo que totalizó 720 huevos.

Su colesterol LDL bajó un 2% durante las dos primeras semanas, y luego bajó un 18% más durante las dos semanas siguientes.

No se trata de imitar este experimento (la cantidad es absurda y desplaza otros alimentos esenciales), pero sí ilustra con elocuencia que la ecuación «huevo = colesterol alto» es, sencillamente, una simplificación errónea.

El huevo, alimento denso en nutrientes, asequible y versatil

En definitiva, el huevo es un alimento denso en nutrientes, asequible, versátil y con un perfil de seguridad excelente cuando se manipula bien.

Para la población general, uno o dos huevos al día encajan perfectamente en una dieta cardioprotectora, especialmente si sustituyen a fuentes proteicas de peor calidad como embutidos o bollería procesada.

Y para personas con diabetes tipo 2 o cardiopatía, la prudencia sugiere no superar los 6-7 semanales y, sobre todo, vigilar lo que pone en el plato junto al huevo: ese tocino o esa mantequilla son, casi siempre, el verdadero problema.

Preguntas y respuestas (FAQs) sobre el huevo

Las guías de la American Heart Association y de la Heart Foundation australiana avalan hasta un huevo diario en adultos sanos, e incluso hasta dos diarios en personas mayores con colesterol normal.

No existe ninguna diferencia nutricional relevante. El color de la cáscara depende exclusivamente de la raza de la gallina. Lo que sí importa es la alimentación del animal: huevos de gallinas alimentadas con omega-3 tienen mejor perfil lipídico.

No, salvo indicación médica específica. La yema concentra las vitaminas liposolubles, la colina, los carotenoides (luteína y zeaxantina, protectores oculares) y la mitad de la proteína. Descartarla supone perder gran parte del valor nutricional.

En adultos sanos el riesgo es bajo si el huevo está bien refrigerado, pero la AESAN recomienda siempre usar ovoproductos pasteurizados en preparaciones crudas (mayonesa, tiramisú) y en colectivos vulnerables: embarazadas, niños, mayores e inmunodeprimidos.


📚 Fuentes consultadas

  • Harvard T.H. Chan School of Public Health / Harvard Health Publishing – The Nutrition Source: Eggs.
  • American Heart Association (AHA) – Carson JAS et al. «Dietary Cholesterol and Cardiovascular Risk: A Science Advisory.» Circulation, 2020.
  • Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) – Informe sobre huevos y ovoproductos en restauración. Revista del Comité Científico nº 33.
  • Universidad Monash – Wild J. et al. «Egg consumption and mortality in older adults.» Nutrients, 2024.
  • Universidad Complutense de Madrid – Carbajal A. «Calidad nutricional de los huevos y relación con la salud.»
  • Instituto de Estudios del Huevo – El Gran Libro del Huevo. Composición y aporte de nutrientes.
  • EFSA (European Food Safety Authority) – Reglamento (CE) 2073/2005 sobre criterios microbiológicos.
  • CDC (Centers for Disease Control and Prevention) – Egg safety guidelines.

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